En cada etapa de nuestra vida podemos vivir los problemas dramáticamente.
Un problema a los 5 años puede ser que mamá no te compre un chicle.
Un problema a los 9 años puede ser que se te pincha la pelota.
Un problema a los 15 años puede ser suspender un examen.
Un problema a los 20 años puede ser que al muchacho que te guste, no le gustes tú.
Un problema a los 30 años puede ser la gripe de tu bebé.
Un problema a los 40 años puede ser quedarte sin trabajo.
Un problema a los 60 años puede ser tener a los hijos lejos.
Un problema a los 80 años puede ser una enfermedad.
Sin embargo ¿qué tamaño tienen esos problemas si los miras a la distancia? Algunos casi desaparecen...