El tic-tac de un reloj rompe el silencio de una habitación que guarda recuerdos de toda una vida, testigo de sueños rotos y batallas vencidas...
Una mirada oculta imágenes en blanco y negro tras el gris de unos ojos nobles que se pierden en la nada buscando un consuelo o un instante de tiempo donde poder perderse...
El tiempo pasa por su vida dejando una huella irreparable... El espejo le devuelve la imagen de los restos de lo que algún día fue... Sus dorados rizos que caían dulcemente entre su tersa piel y el rubor de sus mejillas se perdieron con el tiempo... Como se perdió todo aquello que un día tuvo, reduciendo su vida, simplemente, a recuerdo...
Por cada rincón se respira aroma de recuerdo, hoy un vendaval de nostalgia se apodera de sus pensamientos...
El destino no fue justo con ella... Estuvo condenada a vivir en una época donde vivir no era más que una lucha diaria por la supervivencia, donde las almas inocentes de unos niños estaban condenadas a vivir una prematura madurez, donde no había más libertad que el silencio, donde nadie tenía voz... Aún así, en su alma rebelde, soñó cuando no le estaba permitido soñar... Fue niña y, aunque la vida le arrebató pronto la inocencia, vivió dulcemente cada instante, saboreando cada momento e imaginando un mundo de fantasía cuando este se le antojaba eterno; fue mujer y amó con el alma y con el cuerpo, gozando cada instante el delirio de los prohibidos placeres de la pasión; fue madre y luchó, olvidando por instantes su propia vida para poder dar a sus hijos aquello que nunca tuvo...
...De repente, una lágrima resbala entre su pálido rostro...
Nunca creyó poder perder la ilusión, nunca pensó poder morir en vida... Sus días no son más que espera... Y así, en su agonía, se refugia en su fe, pero en lo más recóndito de su alma sabe que está sola... Y así, en su soledad, excusa cada día a sus hijos mientras ve como el bizcocho que sus temblorosas manos prepararon con la esperanza de que quizá hoy sí, se enfría junto a un teléfono que nunca suena...
Silencio en su casa, soledad en el amor, tristeza en el alma, arrugas en el corazón...
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